sábado, 24 de abril de 2010

OJO POR OJO



-Por aquellos días, imperaba la Ley del Talión… -fue lo último que le escuchó decir al guía antes de agacharse y sustraer una de las piedras preciosas que recubría la máscara de aquel sarcófago. Nadie se percató del robo. El hombre tomó un taxi y cuando estuvo suficientemente alejado, sacó la joya de su bolsillo. Su distracción fue tal, que no se percató de que el vehículo había tomado otra ruta. Lo obligaron a bajar y lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Despertó envuelto en una total oscuridad. Pensó que lo habían abandonado en medio de la noche, hasta que se llevó las manos a los ojos y descubrió sus cuencas vacías.

REMR
8/dic./2009
113 palabras

1 comentario:

carlos de la parra dijo...

Se pasan de lanzas ésos brujos egipcios.